Antiguamente, la boda era tomada como el comienzo de la etapa de
madurez de la novia, a la cual se le daba un baño árabe que tenía el fin
de purificarla y protegerla. Otra tradición añeja estaba relacionada
con la decoración de pies y manos con henna. Además, en el pasado, las
mujeres se maquillaban íntegramente con productos naturales. Lo más
simbólico tal vez pasa por la noche de bodas en sí, en la que los más
íntimos del novio llevan a la novia a su casa y, allí, ante sus suegros,
el novio lee el Corán y besa la frente de su mujer a modo de firma del
amor eterno entre ambos.

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